La ganadería como herramienta de mitigación y adaptación al cambio climático en la región oriental de Bolivia
Ganadería y bosque: una alianza posible frente al cambio climático. La ganadería suele ser señalada como una actividad que contribuye al cambio climático y a la presión sobre los bosques. Sin embargo, James Johnson plantea una mirada distinta: cuando se maneja con criterios sostenibles e integrados, la ganadería puede convertirse en una herramienta de mitigación y adaptación climática.

James propone el manejo integrado de ganado y bosque como una alternativa para reconciliar producción pecuaria y conservación ambiental. En lugar de separar completamente árboles, pasturas y animales, el enfoque busca combinarlos en un mismo espacio productivo, generando beneficios ecológicos y económicos. Los árboles ofrecen sombra, reducen el estrés térmico del ganado, protegen el suelo, aportan materia orgánica, capturan carbono, conservan humedad y favorecen la biodiversidad.
Uno de los elementos más importantes es la integración de sistemas silvopastoriles. Estos sistemas permiten mejorar el bienestar animal, diversificar la producción, reducir el riesgo de incendios, aprovechar mejor los recursos del bosque y aumentar la resiliencia frente a sequías e inundaciones. Además, pueden abrir puertas a mercados que valoran productos sostenibles y de bajo impacto ambiental.
El artículo también destaca el papel de las razas criollas. Estas razas, adaptadas a las condiciones tropicales, tienen capacidad de ramoneo y pueden aprovechar recursos del bosque de manera eficiente. Su uso no solo representa una oportunidad productiva, sino también la conservación de un patrimonio genético valioso para la ganadería regional.
Santa Cruz cuenta con condiciones favorables para avanzar hacia estos modelos. Muchos predios combinan áreas abiertas con bosques secundarios o vegetación natural, lo que facilita la transición hacia sistemas integrados. Sin embargo, existen barreras técnicas, culturales y financieras. Muchos productores requieren asistencia técnica, capacitación, inversión inicial y acceso a incentivos o créditos verdes. La conclusión del artículo es que la ganadería sostenible no debe entenderse como una contradicción. Bien manejada, puede aportar a la seguridad alimentaria, reducir emisiones, capturar carbono, conservar biodiversidad y mejorar los ingresos rurales. El desafío está en cambiar el enfoque: pasar de una ganadería expansiva a una ganadería inteligente, integrada y adaptada al territorio.

Puedes descargar el artículo completo. entrando al link: Cuaderno de Sostenibilidad 2. Producción agropecuaria y forestal sostenible




