“Bosques con Futuro” conecta la biodiversidad boliviana con nuevas oportunidades de mercado
Productores, emprendedores, instituciones y especialistas se reunieron en Santa Cruz para conocer el potencial comercial de 20 productos vinculados al bosque. Cacao, asaí, mieles nativas, almendra chiquitana, aceites naturales y maderas con valor agregado muestran que conservar también puede convertirse en una oportunidad de desarrollo.
La biodiversidad boliviana tiene un enorme potencial productivo, pero el desafío está en lograr que ese patrimonio natural llegue al mercado con mayor valor agregado y genere mejores oportunidades para las comunidades que viven y producen alrededor del bosque. Esa fue una de las principales reflexiones que dejó “Bosques con Futuro”, encuentro realizado el 27 de agosto en Santa Cruz de la Sierra.
La actividad se desarrolló en el marco del Proyecto REGENERA – Sistemas Forestales, financiado por la Unión Europea y ejecutado por la Fundación Educación para el Desarrollo FAUTAPO y la Fundación Trabajo Empresa (FTE). El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) participó como socio estratégico en el componente de análisis comercial. En la imagen institucional del encuentro también están presentes HELVETAS Bolivia y HUB Santa Cruz, reflejando la articulación de organizaciones vinculadas al desarrollo sostenible, la innovación y el fortalecimiento de ecosistemas productivos.
Uno de los momentos centrales fue la presentación realizada por Steven Magariños, del IBCE sobre la actualización de perfiles comerciales de 20 productos de origen forestal y agrícola, una radiografía que permitió mirar al bosque desde una perspectiva distinta: no solamente como un espacio que debe ser protegido, sino también como fuente de productos capaces de generar empleo, emprendimiento e ingresos sostenibles cuando su aprovechamiento se realiza responsablemente.
Entre las oportunidades analizadas aparecen el cacao nativo amazónico, asaí, castaña, copoazú, almendra chiquitana, achachairú, majo, cusi, motacú, mieles de bosque y maderas especiales, además de aceites, extractos e ingredientes que pueden incorporarse a industrias como alimentos y cosmética.
Los números muestran que el potencial ya comienza a traducirse en mercado. El cacao boliviano alcanzó en 2024 exportaciones por USD 14,12 millones, mientras que el asaí registró en 2025 exportaciones por aproximadamente USD 916 mil. En este último rubro, los productos con transformación industrial concentraron más del 90% del valor exportado.
La conclusión es sencilla pero estratégica: Bolivia puede ganar mucho más cuando transforma lo que produce.
El mismo fenómeno puede observarse en el sector forestal. El tajibo alcanzó exportaciones por USD 5,83 millones en 2025, con productos como decking y perfiles concentrando una parte importante del valor comercial. El análisis presentado durante el encuentro advierte que determinados productos transformados pueden generar entre cinco y once veces más valor por kilogramo que la venta de materias primas sin procesamiento.
Del bosque al emprendimiento
La jornada también permitió escuchar directamente a emprendedores que trabajan con sistemas agroforestales, miel, café y asaí, acercando los datos del estudio a experiencias concretas de producción.
Productos como la almendra chiquitana, el achachairú y los aceites de cusi y otras especies nativas también abren posibilidades para desarrollar alimentos, cosmética natural y propuestas comerciales ligadas a la identidad de los territorios.
El encuentro incorporó además una consulta interactiva mediante código QR, con la que los participantes plantearon ideas de negocio, necesidades de transformación y barreras que todavía limitan el crecimiento de estas cadenas.
Los sondeos desarrollados en Guarayos, Cobija y Santa Cruz de la Sierra mostraron precisamente que las oportunidades cambian según el territorio. Guarayos presenta condiciones interesantes para los aceites nativos; Cobija enfrenta el reto de fortalecer infraestructura para acopio, despulpado y cadena de frío de productos amazónicos; mientras que Santa Cruz aparece como un mercado clave para validar y comercializar productos con mayor valor agregado.
El desafío ahora es pasar de identificar oportunidades a construir cadenas comerciales capaces de sostenerlas.
“Bosques con Futuro” deja una idea de fondo: conservar el bosque y generar economía no tienen por qué recorrer caminos separados. Cuando existen innovación, transformación, articulación y acceso a mercados, la biodiversidad puede convertirse en una fuente real de oportunidades sin perder el valor ambiental que la hace posible.




Edición: Redacción Periodista Virtual




