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Bolivia en el mundo

Omitir la Cultura es una decisión política. Como estamos despiertos, no seremos víctimas de engaño porque sabemos que sin Cultura no hay país, es decir: Bolivia Bolivia Bolivia. Y la Patria no se vende, ni se alquila.

Texto escrito por: Roberto Lorenzo Dotti (periodista, cineasta y escritor)

El primer servidor público decidió una noche comunicarle al país por cadena nacional, horario ‘prime time’, que se estaba “creando una agencia nacional del turismo, del folclore y de la gastronomía para transformar la gestión del sector”, sin duda será una transformación, hasta se podría decir una revolución de uno de los sectores más golpeados de la economía con el fin de terminarlo de remachar. Pero además la justificación pretende sonar lógica, tal vez sus asesores lo han convencido de que la burocracia estatal bla bla bla y que mantener su categoría de Ministerio “no le permite la agilidad de su accionar”, con vaya a saber qué objetivos de prístina lucidez. Agrega, el mandatario que esta nueva entidad busca articular los esfuerzos entre el sector público y privado, para potenciar la economía.

Reducirlo para potenciarlo, suena al menos contradictorio. Fueron 40 segundos de asombro. Horas después, el Ministerio de Turismo Sostenible, Cultura, Folklore y Gastronomía, dependía de un hilo y de un Decreto Supremo para darle la extrema unción tras degradarlo y transformarlo en una agencia (¿será de viajes?) y enterrar después los viceministerios de Fomento al Turismo Sostenible, al Viceministerio de Culturas y Folklore y al Viceministerio de Gastronomía. La exministra de la cartera Cinthya Yáñez (renunció el 8 de julio por motivos personales y de salud) fue posesionada al cargo y a fines de noviembre de 2025 nombró a sus colaboradores: Andrés Zaratti, como viceministro de Culturas y Folklore; a Sumaya Prado, como viceministra de Gastronomía; y a Andrés Aramayo, como viceministro de Fomento al Turismo Sostenible con el objetivo de impulsar el desarrollo del sector. El Mundo a Bolivia era la consigna.

Hoy, con esta inédita decisión, la Marca País se deberá tomar largas vacaciones junto al Desarrollo humano y la Identidad cultural. En la bolsa de interrogantes surge, por ejemplo, la de millones de personas que sienten tambalear sus fuentes laborales, sus posibilidades, proyectos y apuestas profundas que se ven socavadas de un plumazo. La brújula no encuentra los imanes que la guíen.

Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) en 2024 el turismo receptivo generó 740 millones de dólares en divisas. Primer semestre de 2025: ya había generado 383 millones de dólares y podía cerrar el año cerca de los 760-780 millones de dólares. En caso de necesidad de moneda extranjera, no se entiende la medida presidencial. ¿Se esconde algún afán privatizador que no conocemos? El viejo truco del asesor es defenestrar la actividad-objeto para implantar su plan, ¿no vendrá por allí la trampa? Este Ministerio es de los más pequeños, algo así como la quinta rueda del carro, con un paupérrimo presupuesto, por lo que si de ahorrar se trata…

Omitir la Cultura es una decisión política. Como estamos despiertos, no seremos víctimas de engaño porque sabemos que sin Cultura no hay país, es decir: Bolivia Bolivia Bolivia. Y la Patria no se vende, ni se alquila. La Cultura es el tronco, la médula cervical de esta decisión que viola la identidad nacional, al acervo intelectual de los creadores, la representación simbólica del ser humano nacido y vivido en estas tierras. Sospechamos que antes de tomar esta decisión se habrá preguntado: ¿para qué sirve la cultura? Tendrá tal vez que recomponerse entre la ‘agricultura del alma’, la formación del espíritu (como decían los Clásicos), el fin último de la naturaleza en el ser (Kant), la función de ser el cimiento y el arma para que un pueblo alcance un estado de libertad (Martí), pero es la memoria viva de los pueblos. Además de construir sentido de pertenencia, la Cultura educa, desarrolla, cohesiona, une, refleja, representa, crea, late, sueña y transmite hasta donde las palabras no llegan, rompiendo el tiempo, los límites y las verdades más absolutas, si las hay.

Por su parte, y tal vez sea el interés de muchos, más allá de lo espiritual, también genera divisas, empleos y un largo etcétera. La Cultura también es industria, como también es Patrimonio y Bolivia los tiene tangibles e intangibles, como lo ha reconocido históricamente la Unesco y el mundo.

Transformar esto en una agencia no es solo ignorancia; es atropello, soberbia y falta de respeto. Sé que más de un puñado de hombres y mujeres se pronunciará con hechos y palabras hasta derogar ese Decreto de abolición antes y después que lo firme un hombre en calidad de presidente de la nación.

Redacción

Redacción Periodista Virtual es el equipo periodístico del medio digital boliviano Periodista Virtual. Produce contenidos sobre cultura, sociedad, medio ambiente, innovación, educación y desarrollo, con énfasis en historias, iniciativas y actores de los territorios.

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