Innovación

Luis Fabián Romero: sembrar futuro desde la renovación ambiental

Relato sobre la conexión con la tierra y el valor del esfuerzo agrícola como motor de futuro comunitario.

Raíces en el campo y primeras enseñanzas

Luis Fabián Romero es un joven emprendedor del municipio de Cabezas. Tiene 19 años y este año cumple 20, pero su vínculo con la tierra comenzó mucho antes, desde la infancia. Creció rodeado del campo, observando cómo se siembra, cómo crecen las plantas y cómo, con paciencia, el esfuerzo termina dando frutos.

Desde pequeño aprendió que trabajar la tierra no es solo producir, sino también esperar, cuidar y valorar los procesos. “Es gratificante ver cómo algo que hiciste florece con el tiempo y luego puedes cosecharlo”, recuerda. Esa experiencia marcó su forma de mirar la vida: cada semilla, cada planta y cada proyecto necesitan dedicación para crecer.

En el colegio, Luis también se destacó por su responsabilidad. Tenía buenas notas, asumía roles de liderazgo y llegó a ser secretario de actas y representante de curso. Aunque en algún momento pensó en estudiar contaduría, su historia familiar y su cercanía con el campo lo llevaron a inclinarse por el área agropecuaria, ganadera y productiva.

De un proyecto escolar a una idea con propósito

El inicio de su emprendimiento nació cuando estaba en la promoción y cursaba el Bachillerato Técnico Humanístico en el área agropecuaria. Como parte de su formación, debía desarrollar un proyecto productivo. Fue entonces cuando decidió trabajar con abono orgánico, una alternativa sencilla, útil y conectada con las necesidades de su entorno.

La idea comenzó como una tarea escolar, pero rápidamente empezó a tomar forma. Luis participó en ferias locales y municipales, donde su propuesta llamó la atención. Más adelante, la directora de su unidad educativa lo animó, junto a una compañera, a postular a un proyecto de apoyo a jóvenes emprendedores. Prepararon un video mostrando su producto, explicaron su idea y fueron seleccionados.

Para Luis, esa oportunidad significó un punto de partida importante. Al principio lo movía la curiosidad: quería saber qué se sentía emprender y hasta dónde podía llegar con una idea propia. Con el tiempo, esa curiosidad se transformó en compromiso. “Quería ver qué tan lejos podía llegar con esta idea, y sigo llegando”, expresa.

El impulso de Empodera-t, la FTE y Plan Internacional

La participación de Luis en el proyecto Empodera-t, ejecutado por la Fundación Trabajo Empresa (FTE) con el financiamiento de Plan Internacional, fortaleció su camino emprendedor. A través del acompañamiento recibido, pudo ampliar su visión, mejorar sus capacidades y comprender que un emprendimiento no solo sirve para generar ingresos, sino también para aportar soluciones a la comunidad.

El proceso le permitió desarrollar habilidades técnicas y personales. Aprendió de otras experiencias, escuchó a personas que también enfrentaron obstáculos y comprendió que el conocimiento se construye todos los días. Para él, una de las mayores enseñanzas fue entender que, sin importar cuánto se sepa, siempre hay algo nuevo por aprender.

Además, el proyecto le ayudó a fortalecer capacidades como la escucha activa, la socialización, la proactividad, el liderazgo y la adaptación frente a situaciones difíciles. Estas habilidades fueron clave para mejorar la forma en que explica su producto, se relaciona con las personas y busca soluciones para su emprendimiento.

Abono orgánico: salud, reutilización y conciencia ambiental

El emprendimiento de Luis se centra en la producción de abono orgánico. Su propuesta nace de una preocupación concreta: el uso excesivo de químicos en la producción de alimentos y la falta de manejo adecuado de los residuos orgánicos. Para él, el abono no es solo un producto; es una forma de cuidar la salud de las personas y proteger el medio ambiente.

Luis explica a agricultores y amas de casa cómo se puede cambiar la forma tradicional de sembrar mediante alternativas más saludables. También comparte consejos sobre qué utilizar para cuidar plantas y plantines sin depender siempre de pesticidas o productos químicos que, además de ser difíciles de conseguir en algunos lugares, pueden afectar la salud.

Su emprendimiento también promueve la reutilización de residuos. Luis observa que muchas veces en los mercados se mezclan botellas, cáscaras de frutas, restos vegetales y otros desechos, generando contaminación y malos olores. Frente a ese problema, propone transformar parte de esos residuos en un recurso útil para la tierra.

Por eso, cuando resume su emprendimiento en una frase, habla de renovación ambiental. Para él, su objetivo no es únicamente vender abono, sino contribuir a un mundo más consciente, donde las personas se preocupen por lo que consumen, por lo que desechan y por el impacto que generan en el ambiente.

Obstáculos y aprendizajes en el camino

Como todo emprendimiento joven, el camino de Luis ha tenido dificultades. La falta de experiencia, el factor económico y la distribución del producto fueron algunos de los principales retos. Sin embargo, lejos de detenerse, esas dificultades le ayudaron a cambiar el enfoque y ampliar su mirada.

Al principio, su idea se centraba principalmente en el abono orgánico. Luego entendió que podía proyectarse hacia otros productos, como verduras y plantines, ampliando así el horizonte de su emprendimiento. Ese cambio le permitió pensar no solo en vender, sino en construir una propuesta más integral vinculada a la producción, la salud y el cuidado ambiental.

Luis reconoce que el acompañamiento recibido y el contacto con otras personas fueron fundamentales. Escuchar historias, conocer experiencias y aprender de quienes ya habían enfrentado obstáculos le permitió fortalecer su confianza. Comprendió que emprender no significa tener todas las respuestas desde el inicio, sino aprender a resolver problemas en el camino.

Un emprendimiento que también sostiene a la familia

El emprendimiento no solo representa una oportunidad personal para Luis; también se ha convertido en una forma de apoyar a su familia. Con los ingresos que genera, contribuye de vez en cuando con la compra de víveres o el pago de servicios básicos como luz y agua.

Aunque actualmente no está estudiando formalmente, proyecta retomar su formación para fortalecer sus conocimientos y capacidades. Sabe que seguir aprendiendo será clave para hacer crecer su emprendimiento y consolidarlo en el futuro.

La producción de abono orgánico, además, le permite organizar su tiempo. Al ser un proceso relativamente sencillo, puede realizarlo una o dos veces al mes, generalmente durante un fin de semana. Esto le permite mantener activa la iniciativa mientras continúa planificando sus próximos pasos.

Juventud, oportunidades y esperanza

Para Luis, emprender cambia la vida de los jóvenes porque les permite enfocarse en sus sueños y alejarse de caminos negativos como el consumo de alcohol, las drogas u otros vicios. Considera que cuando un joven tiene una oportunidad real, también tiene una razón para creer en su futuro.

Sin embargo, también observa que muchas veces a los jóvenes no se les abren espacios suficientes para demostrar sus capacidades. Cree que en algunos lugares se prefiere dar oportunidades a personas conocidas o cercanas, sin valorar las ideas nuevas que pueden aportar las juventudes.

Por eso, su historia también es un llamado a confiar más en los jóvenes. Luis demuestra que una idea sencilla, cuando se trabaja con disciplina y propósito, puede convertirse en una propuesta innovadora para la comunidad.

Sueños de crecimiento

Luis sueña con consolidar su emprendimiento como una microempresa reconocida, con presencia en distintos municipios del departamento y, si es posible, en otros departamentos del país. Quiere que su propuesta crezca, pero sin perder su esencia: promover el cuidado ambiental, la reutilización de residuos y una producción más saludable.

Su visión no se limita al abono orgánico. También piensa en producir verduras, plantines y otros productos relacionados con la agricultura sostenible. Su meta es ampliar su emprendimiento sin dejar de lado el mensaje central que lo mueve: cuidar la tierra para cuidar la vida.

Consejo y legado

El consejo de Luis para otros jóvenes es claro: las oportunidades no se presentan todos los días, y cuando llegan, hay que aprovecharlas. También recuerda una frase atribuida a Sócrates que guía su forma de pensar: “Yo solo sé que no sé nada”. Para él, esa frase significa que ninguna persona debe creer que ya lo sabe todo, porque siempre existe algo nuevo por aprender, conocer y mejorar.

La historia de Luis Fabián Romero demuestra que el emprendimiento juvenil puede nacer de una experiencia sencilla, como un proyecto escolar, y convertirse en una herramienta de transformación social y ambiental. Su camino une campo, familia, aprendizaje y compromiso con la comunidad.

En Cabezas, su emprendimiento representa más que la producción de abono orgánico: simboliza esperanza, renovación y confianza en la capacidad de los jóvenes para construir un futuro mejor. Con el apoyo de su familia, el impulso de Empodera-t, la Fundación Trabajo Empresa y Plan Internacional, Luis continúa sembrando una idea que busca florecer no solo en la tierra, sino también en la conciencia de su comunidad.

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