Litzi Espinosa: juventud, resiliencia y apicultura en El Torno
Centrada en Litzy Espinoza, detalla el aprendizaje generacional del oficio apícola desde temprana edad.

Una vocación que nació entre colmenas
Litzi Espinosa tiene 22 años, nació en el municipio de El Torno y desde muy pequeña se sintió atraída por el mundo de la apicultura. Su interés nació en casa, acompañando a sus padres a los apiarios y observando de cerca el trabajo con las abejas. Lo que al principio era curiosidad infantil, con el tiempo se convirtió en una vocación que hoy forma parte importante de su vida.
Su padre fue una de las personas que más la motivó a aprender. Desde joven le decía: “Vas a capturar tu primer enjambre y de aquí vas a aprender”. Esa frase marcó el inicio de un camino que Litzi nunca imaginó que la llevaría a crecer tanto dentro de la apicultura. Más adelante, al conocer la existencia de cursos y espacios de formación, decidió capacitarse, especializarse y fortalecer sus conocimientos.
Aunque al principio no pensaba llegar tan lejos, la apicultura se convirtió en una actividad que le permitió desarrollarse como joven emprendedora, generar ingresos propios y aportar a su comunidad.
El impulso de Empodera-t, la FTE y Plan Internacional
El crecimiento de Litzi recibió un impulso importante con el proyecto Empodera-t, ejecutado por la Fundación Trabajo Empresa y financiado por Plan International. A través de esta iniciativa, cada joven participante recibió una colmena como capital semilla. Para Litzi, ese apoyo fue fundamental, porque le permitió iniciar con mayor seguridad su propio camino productivo.
Ella ya contaba con conocimientos previos, adquiridos en cursos de apicultura, en el trabajo junto a su padre y en la asociación de apicultores de El Torno. Sin embargo, el proyecto le ayudó a reforzar capacidades técnicas, sociales y personales. Aprendió más sobre inocuidad, producción responsable, comunicación con los clientes, autoestima, resiliencia y habilidades para hablar en público.
Además, las etiquetas con el logo de la fundación dieron mayor confianza a sus productos. En un mercado donde muchas personas dudan de la calidad de la miel que compran, contar con una presentación más formal le permitió diferenciarse y explicar mejor el valor de una miel pura y bien producida.
Miel pura frente a la desconfianza del mercado
Desde su adolescencia, Litzi observaba que en los mercados muchas personas vendían supuestas mieles, pero los compradores no siempre sabían de dónde venían ni si realmente eran puras. Esa desconfianza afectaba especialmente a madres de familia, personas mayores y clientes que buscaban miel para la alimentación de sus hijos, para remedios caseros o incluso para tratar heridas.
Cuando comenzó a formarse en apicultura, entendió la importancia de la inocuidad y del manejo responsable del producto. Por eso, no solo se dedicó a vender miel, sino también a explicar a sus clientes cómo se produce, qué cuidados requiere y cómo pueden reconocer una miel de mejor calidad.
Para Litzi, compartir información es parte de su compromiso. Como ella misma afirma: “El conocimiento que no se comparte no tiene valor”. Esa visión la ha llevado a orientar a sus clientes y también a apoyar a nuevos apicultores que buscan aprender.
Yalis: un emprendimiento con identidad familiar
El emprendimiento de Litzi lleva por nombre Miel de Abeja Yalis, aunque ella todavía considera que es un nombre en construcción. “Yalis” nace de una expresión familiar, del apodo con el que su padre la llama desde pequeña. También utiliza ese nombre para identificar sus cajones y colmenas.
Más que una marca, Yalis representa su historia personal, su vínculo con la familia y su crecimiento como joven apicultora. Es un emprendimiento que combina tradición, aprendizaje y deseo de superación.
Actualmente, Litzi estudia Odontología en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. La apicultura le ha permitido generar sus primeros ingresos y cubrir gastos importantes de su formación, como materiales, libros y otros recursos necesarios para su carrera. De esa manera, su trabajo con las abejas no solo sostiene su emprendimiento, sino también sus sueños profesionales.
La riada que puso a prueba su resiliencia
Uno de los momentos más difíciles que enfrentó fue la riada ocurrida en El Torno. Litzi tenía un apiario junto a otro apicultor, donde contaba con 15 colmenas. Cuando llegó la inundación, perdió todas esas colmenas. En total, de las 20 que tenía, solo le quedaron cinco.
La pérdida fue dolorosa y desalentadora. Sin embargo, lejos de rendirse, decidió reconstruir su apiario poco a poco. Hoy piensa en nuclear las colmenas que le quedan para recuperar su producción y volver a crecer.
Esa experiencia le enseñó que en la apicultura, como en la vida, existen altas y bajas. Pero también reafirmó su capacidad de levantarse después de una pérdida. La resiliencia que aprendió en casa y reforzó en los talleres del proyecto se convirtió en una herramienta fundamental para continuar.
Apicultura, comunidad y polinización
El trabajo de Litzi no se limita a la producción de miel. También participa en la asociación de apicultores de El Torno, donde comparte aprendizajes y acompaña a nuevos productores. Desde su experiencia, entiende que la apicultura tiene un valor comunitario y ambiental muy importante.
Uno de los impactos más positivos ha sido la socialización sobre la polinización. Antes, muchos agricultores no conocían completamente el beneficio de las abejas para sus cultivos. Ahora, en época de floración, algunos productores llaman a los apicultores para que lleven sus colmenas a los sembradíos, favorezcan la polinización y luego las retiren nuevamente.
Este proceso beneficia tanto a los agricultores como a los apicultores, porque mejora la producción agrícola y fortalece la relación entre ambos sectores. Para Litzi, ese cambio demuestra que la apicultura no solo produce miel, sino que también contribuye al desarrollo local.
Sueños de crecimiento
Aunque actualmente cuenta con pocas colmenas, Litzi tiene una meta clara: llegar a tener al menos 50 colmenas. También quiere diversificar su producción y aprovechar otros derivados de la colmena, como el propóleo y el polen.
El polen le interesa especialmente por su valor nutricional. Ella lo describe como “el pan de las abejas”, un alimento rico en proteínas que puede mezclarse con el desayuno, batidos o bebidas de la mañana. Además, desea seguir aprendiendo sobre su recolección y comercialización.
Su sueño no es solo crecer económicamente. También quiere enseñar a otros jóvenes lo que ha aprendido, motivarlos a acercarse a la apicultura y demostrarles que este oficio puede abrir oportunidades reales.
Un mensaje para otros jóvenes
La historia de Litzi Espinosa es la historia de una joven que transformó la curiosidad en aprendizaje, el aprendizaje en emprendimiento y las dificultades en fuerza para continuar. Desde El Torno, su emprendimiento Yalis representa una apuesta por la juventud, la producción responsable y el desarrollo comunitario.
Su mensaje para otros jóvenes es sencillo, pero profundo: nunca perder la curiosidad ni las ganas de aprender. Para ella, la apicultura enseña paciencia, disciplina, trabajo colectivo y resiliencia.
Con el apoyo de su familia, el acompañamiento del proyecto Empodera-t, la Fundación Trabajo Empresa y Plan International, Litzi continúa reconstruyendo sus colmenas y proyectando un futuro donde la miel, la educación y la comunidad florezcan juntas.





