Jairo Levy Segundo: Juventud que emprende desde Cabezas. Historia de vida
Jairo Levy Segundo Vázquez tiene 19 años y es originario del municipio de Cabezas, de la comunidad Yateirenda.

Desde niño, su vida estuvo marcada por el contacto con los animales: pollos, patos y peces que su madre le confiaba para cuidar mientras sus padres trabajaban. Esa experiencia temprana le despertó cariño por la crianza y lo familiarizó con la idea de proyectos productivos. Además, sus padres fueron dirigentes comunitarios, lo que le permitió crecer en un entorno donde los proyectos colectivos eran parte de la vida cotidiana.
El inicio del emprendimiento
Durante su etapa escolar, Jairo comenzó con la venta de pollos de engorde. Más tarde, al trasladarse a la ciudad por motivos de estudio, decidió cambiar el enfoque hacia las gallinas ponedoras, un emprendimiento que actualmente sigue en pie con el apoyo de sus padres. Su visión fue clara desde el inicio: crear una granja avícola que pudiera distribuir productos a precios accesibles para la comunidad, evitando los costos elevados de las empresas grandes que no llegaban directamente a las zonas rurales.
La granja “Pequeño Pío” nació como respuesta a una necesidad local y como una oportunidad para que Jairo pudiera aportar económicamente a su familia, compuesta por cuatro hermanos, mientras continuaba sus estudios.
El impulso de Empodérate y FTE
El verdadero punto de quiebre llegó cuando Jairo conoció el proyecto Empodérate, ejecutado por la Fundación Trabajo Empresa (FTE) y financiado por Plan Internacional. Gracias a este programa, pudo transformar su idea en un emprendimiento sólido y sostenible.
Los talleres y capacitaciones le brindaron herramientas clave:
Educación financiera: aprendió a calcular márgenes de ganancia, organizar costos y proyectar ingresos.
Posicionamiento y redes sociales: comprendió cómo dar visibilidad a su marca y llegar a más clientes.
Habilidades blandas: fortaleció la comunicación, el manejo de emociones y la resiliencia frente a la frustración.
Redes juveniles: compartió experiencias con otros jóvenes emprendedores, creando vínculos que lo motivaron a seguir adelante.
Para Jairo, los técnicos de FTE no fueron solo capacitadores, sino también amigos y consejeros que lo acompañaron en momentos de duda. “Muchas veces pensé en tirar la toalla, pero ellos me ayudaron a ver que siempre hay una manera de seguir”, recuerda.
Desafíos y perseverancia
El camino no estuvo libre de obstáculos. El factor económico fue uno de los mayores retos: construir la granja desde cero, comprar los primeros pollos y organizarse entre clases, tareas y el cuidado de los animales. Además, enfrentó la frustración de que las cosas no siempre salieran como esperaba.
Sin embargo, el aprendizaje de Empodérate le enseñó a perseverar. Decidió reorganizar su tiempo: clases normales en la mañana, formación técnica en la tarde y cuidado de los pollos en la noche. Dejó de lado juegos y salidas para enfocarse en su proyecto. Esa disciplina fue la base de su crecimiento.
Impacto comunitario
La granja avícola de Jairo no solo es un emprendimiento personal, también es un aporte a su comunidad. Al ofrecer productos a precios accesibles, ayuda a las familias locales y a las tiendas de la zona. Su modelo busca que el productor tenga trato directo con el consumidor, garantizando calidad y confianza.
Además, su visión incluye diversificar hacia otros rubros como la piscicultura o la producción de leche, siempre con el objetivo de generar oportunidades y mejorar la economía local.
Sueños y proyección
Actualmente, Jairo estudia Ingeniería Financiera en la universidad y trabaja en una empresa, lo que le exige organizarse aún más. Aunque el tiempo es limitado, mantiene viva la granja con el apoyo de sus padres y sueña con expandirla. Su meta es consolidar un emprendimiento que no solo le dé estabilidad económica, sino que también inspire a otros jóvenes a creer en sus capacidades.
“Uno tiene que moverse para lograr lo que quiere. Nadie viene y te dice ‘hazlo’, uno mismo tiene que buscar la manera de hacerlo realidad”, afirma con convicción.
Para las futuras generaciones
El mensaje de Jairo para otros jóvenes es claro: la perseverancia es la clave. Intentar una y otra vez, sin rendirse, es lo que convierte una idea en un proyecto real. Su historia demuestra que, con apoyo de programas como Empodérate, el acompañamiento de la FTE y el respaldo de Plan Internacional, los sueños de la juventud pueden transformarse en emprendimientos sostenibles que impactan en la comunidad.
Jairo Levy Segundo Vázquez es ejemplo de cómo un joven, con disciplina y visión, puede construir futuro desde su comunidad y dejar un legado de esfuerzo y esperanza.








