Juventud que florece en la apicultura de El Torno. Historia de vida
Litzy Espinoza nació y creció en el municipio de El Torno. Desde muy pequeña, sus padres la llevaban a los apiarios, donde aprendió a observar con paciencia el trabajo de las abejas.

Aquellas visitas despertaron en ella una curiosidad que pronto se transformó en vocación. Su padre, consciente de su interés, le decía: “Vas a capturar tu primer enjambre y de aquí vas a aprender”. Esa frase se convirtió en un desafío y en una promesa: el inicio de un camino que la llevaría a convertirse en apicultora de profesión.
Con el tiempo, Litzy descubrió que la apicultura no era solo un oficio, sino una forma de vida que le permitía conectarse con la naturaleza, aprender de la disciplina de las abejas y valorar la importancia de la producción sostenible.
El impulso de Empodérate y FTE
El verdadero salto llegó con el proyecto Empodérate, ejecutado por la Fundación Trabajo Empresa (FTE) y financiado por Plan Internacional. Gracias a este programa, Litzy recibió su primera colmena como capital semilla, lo que le permitió iniciar formalmente su emprendimiento.
Los talleres y capacitaciones fueron decisivos para su crecimiento:
Fortalecimiento técnico: aprendió sobre inocuidad, procesos de producción y cómo garantizar que la miel sea realmente pura.
Habilidades sociales: mejoró su comunicación con clientes, aprendió a explicar el valor de la miel y a generar confianza en el mercado.
Resiliencia y autoestima: los talleres reforzaron su capacidad de enfrentar pérdidas y mantener la motivación.
Identidad de marca: recibió etiquetas con el logo de la fundación, lo que dio credibilidad a su producto y lo diferenció de las mieles adulteradas que circulaban en los mercados.
“Clara, el conocimiento que no se comparte no tiene valor”, afirma Litzy, convencida de que enseñar y socializar lo aprendido es parte de su misión como apicultora.
Desafíos y resiliencia
El camino no estuvo libre de obstáculos. Uno de los momentos más difíciles fue la riada que afectó El Torno y destruyó 15 de sus 20 colmenas. La pérdida fue devastadora, pero Litzy decidió no rendirse. Con las cinco colmenas que le quedaron, comenzó a reconstruir su apiario, aplicando lo aprendido en los talleres sobre resiliencia y manejo de emociones.
La apicultura, además, le ha permitido financiar sus estudios de Odontología en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, cubriendo materiales y libros gracias a los ingresos de la miel. Así, combina dos mundos: la ciencia de la salud y el arte de la apicultura, demostrando que la juventud puede abrirse camino con esfuerzo y creatividad.
Impacto comunitario
Su emprendimiento no solo le da independencia económica, también aporta a la comunidad. Al ofrecer miel pura y certificada, combate la desconfianza que existía en los mercados, donde muchas veces se vendían productos adulterados. Hoy, sus clientes saben que la miel que compran es segura y beneficiosa para la salud.
Además, Litzy participa en la asociación de apicultores de El Torno, apoyando a nuevos productores y compartiendo conocimientos sobre polinización. Los agricultores locales la llaman en época de floración para que coloque sus colmenas y mejore la producción de cultivos, generando un impacto positivo en la economía agrícola y en la sostenibilidad ambiental.
Sueños y proyección
Su emprendimiento lleva el nombre “Miel de Abeja Yalis”, inspirado en el apodo que su padre le daba desde pequeña. Aunque hoy cuenta con pocas colmenas, su meta es ambiciosa: llegar a tener al menos 50 y diversificar la producción con propóleo y polen, alimentos de alto valor nutricional.
“Quiero enseñar también a otros jóvenes lo que he aprendido, porque la apicultura no solo es miel, es cultura, es ciencia y es comunidad”, asegura. Su visión es convertirse en referente de la apicultura juvenil en El Torno, demostrando que la curiosidad y la perseverancia pueden transformar vidas.
Consejo
El mensaje de Litzy para otros jóvenes es claro: “Nunca pierdan la curiosidad ni las ganas de aprender”. La apicultura le enseñó que cada colmena es un universo de trabajo colectivo, disciplina y resiliencia.
Su historia demuestra que, con el apoyo de programas como Empodérate, el acompañamiento de la FTE y el respaldo de Plan Internacional, los sueños de la juventud pueden florecer como las abejas en primavera, generando dulzura y esperanza para toda la comunidad.





