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Gedher Maite Condori: juventud que teje futuro entre abejas y palma de jipijapa. Historia de vida

Gedher Maite Condori nació en el municipio de Buena Vista, provincia Ichilo. Hoy, con 18 años, combina dos pasiones que heredó de su familia y su entorno: la apicultura y las artesanías tejidas a mano con palma de jipijapa.

Desde pequeña, observaba a sus abuelos trabajar con un tipo de abeja llamada Tsuru, abejas negritas sin aguijón que producían una miel medicinal, destinada más al consumo comunitario que a la venta masiva. Esa experiencia despertó en ella un cariño especial por las abejas y la naturaleza. Al mismo tiempo, su madre, su tía y su abuela le enseñaban el arte de tejer con palma de jipijapa, un proceso delicado que transforma las hojas en hilos resistentes para elaborar artesanías únicas.

Así, Gedher creció entre colmenas y tejidos, aprendiendo que la tradición y el trabajo manual podían convertirse en herramientas de identidad y sustento.

El impulso de Empodérate y FTE

A los 15 años, Gedher se preguntaba qué rumbo tomaría su vida después del colegio. Dudaba entre estudiar medicina o ser maestra, pero fue el contacto con la naturaleza y el proyecto Empodérate, ejecutado por la Fundación Trabajo Empresa (FTE) y financiado por Plan Internacional, le dio claridad.

El proyecto le brindó materiales básicos para iniciar su emprendimiento y, sobre todo, capacitaciones que marcaron un antes y un después:

Análisis FODA y planificación estratégica: aprendió a evaluar fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de su negocio.

Habilidades blandas: fortaleció su autoestima, la resiliencia y la capacidad de comunicarse con clientes.

Atención al cliente: descubrió que podía relacionarse con personas de todas las edades y recibir comentarios positivos que reforzaron su confianza.

Visión global: al participar en viajes y encuentros, como la Copa Mundial del Emprendimiento en Tarija, comprendió que los jóvenes también podían competir y destacar en escenarios internacionales.

“Creo que lo más importante que me enseñó la fundación es que no hay límites: ni de edad, ni de recursos, ni de género. Cuando uno tiene un propósito, lo puede lograr”, afirma con convicción.

Desafíos y aprendizajes

El camino no estuvo libre de dificultades. Gedher enfrentó la desconfianza de clientes que dudaban de una joven emprendedora, preguntándole si tenía un jefe o un dueño detrás de su negocio. También vivió la fragilidad de la salud: padeció tuberculosis y fue la miel la que le ayudó a recuperar sus defensas, reforzando su fe en el poder de la apicultura.

Además, el inicio de su emprendimiento coincidió con la salida de la pandemia, un contexto donde la economía estaba golpeada y la gente desconfiaba de los productos. Sin embargo, con perseverancia y el respaldo de Empodérate, logró posicionarse en los mercados locales de Buena Vista, vendiendo cada fin de semana junto a otros productores.

Impacto comunitario y visión de triple impacto

Gedher no concibe su emprendimiento solo como un negocio personal. Para ella, la apicultura y las artesanías representan un triple impacto:

Económico, al generar ingresos propios y dinamizar la economía local.

Social, al preservar tradiciones familiares y comunitarias, como el tejido de jipijapa.

Ambiental, al promover la polinización y el cuidado de las abejas, esenciales para la biodiversidad.

Su compromiso es que estas prácticas no se pierdan y que futuras generaciones puedan aprender lo que sus padres y abuelos hicieron.

Sueños y proyección

Actualmente, Gedher estudia Ingeniería Comercial en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) y Comercio Internacional en la Universidad UDABOL. Su meta es clara: crear su propia empresa, capaz de exportar productos y mostrar al mundo la riqueza de Buena Vista.

En cinco años se imagina con un emprendimiento más grande, consolidado y diversificado, que combine la apicultura con las artesanías y que inspire a otros jóvenes a seguir el mismo camino. “Quiero que la apicultura y las artesanías sigan siendo parte de nuestra vida, que no se pierdan, que se conviertan en una historia que podamos compartir con orgullo”, asegura.

El legado

El mensaje de Gedher para otros jóvenes es contundente: “No hay límites cuando uno tiene un propósito. El miedo se vence con conocimiento y perseverancia”.

Su historia demuestra que, con el apoyo de programas como EMPODERA-TE, el acompañamiento de la FTE y el respaldo de Plan Internacional, los sueños de la juventud pueden transformarse en proyectos sostenibles que generan identidad, cultura y desarrollo. Gedher Maite Condori es hoy un ejemplo de cómo una joven puede tejer futuro entre abejas y palma de jipijapa, convirtiendo tradición en oportunidad y esperanza.

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